…el último volante dejó de susurrar, y aplaudió toda la gente! Había sido un espectáculo tan hermoso! A la niña le fascinaba el rojo intenso de los vestidos, su cadencia. Sonreía, y en su sonrisa habitaban todas las madrugadas de abril..
.. el toro era muy noble… Iba a la muleta una y otra vez, el torero y él escribían una danza de verdad, única. La plaza entera se rompía en ovaciones y en oles.. Qué arte! Qué faena! Y también la pequeña disfrutaba aquellos lances, con su sonreír cálido y dulce..
La guitarra española acariciaba la tarde a la vera del mar.. bronceado sobre la piel que sabe a sol y a sal.. y el mar acostándose sobre unas aguas de plata.. Alma y bohemia en la playa.. cante y toque.. Y la niña, dando palmas, con su etérea sonrisa de avellana y caramelo..
Lourdes acabó de leer su redacción, un texto que había apoyado con varias fotografías.. En todas se veía a una chiquilla sonriendo. Feliz, jugando, pintando, viendo toros.. Era su prima. A los cinco años la alegría es completa, y el síndrome de Down no impide la felicidad..
Dedicado a todos aquellos poseedores de esa divina sonrisa del síndrome de Down
A Blanca
A Lourdes
A Luisito
A Alberto, excelente Blablacar
A las personas con iniciativas maravillosas
Al toreo
Y a los toreros