Era un verano maravilloso. Barco, mar, sabor a sal, noches de estrellas, helados de avellana.. planes de adolescencia: ya cumplía trece años, arena y sol, ese chico del bañador azul, días sin tiempo, tiempo de bronceado, alegría…
Y, de repente, el padrino organizaba un viaje a México..
Ella no lo conocía. Intuía que era un gran país y estaba deseando viajar y descubrirlo. Además irían a una corrida de toros. Una en honor a varias dinastías. Y en esa toreaba Diego Silveti.
Le maravillaba. El toreo, el gusto, la raza..
La dinastía Silveti le gustaba mucho. Era verdad, valor, toreo, ética, estética…
Dedicado a mi querida dinastía Silveti
A Diego
A mi querido México, y a Grethel, María, Vanessa, Lupis y Sandra
A mi Lourdes, que pronto cumple los divinos trece..
A mi Luis
Al toreo
Y a mi genio


