Por Marco Antonio Cortez
Navarrete
A pesar de los comentarios negativos e innumerables críticas en redes sociales, para mi la inauguración de las Olimpíadas 2024, en Paris, Francia, rompieron la tradición al tomar las calles, los edificios y hasta los techos y como protagonistas principales, las aguas del Río Sena y la icónica Torre Eiffel que brilló y bailó al ritmo de espectaculares luces que se apoderaron no tan solo de la ciudad Luz sino de todo el mundo y que serán recordadas por décadas.

Por vez primera en la historia de los juegos del Barón Pierre de Coubertin, padre de las olimpiadas modernas, las delegaciones de los países asistentes al certamen deportivo se presentaron a bordo de embarcaciones de todo tipo y tamaños, y que decir de la reaparición de Celine Dion, cantante canadiense víctima de rara enfermedad pero que sacó de su corazón los tonos y letra de una hermosa canción, oda al amor y a la vida.

Otro asombro fue el caballo mecánico que atravesó el Sena, como un alarde y muestra de tecnología y que como jinete tuvo a una amazona luciendo —ambos— trajes metálicos y recordando a Juana de Arco, mujer francesa revolucionaria de su época.
Lady Gaga, artista ítalo americana, también fue protagonista luciendo pompones del Cabaret francés y que decir de la presencia de Zinedine Zidane, nacido en Francia pero de padres argelinos, quien portó la antorcha en dos ocasiones y finalmente la entregó al tenista español Rafael Nadal, ganador del certamen de tenis Roland Garros, y considerado uno de los más grandes de la época; poco después abordó una lancha rápida donde los esperaron nada más y nada menos que Nadia Comaneci, Venus Williams y el mítico Carl Lewis.

Los 4 atletas portaron el pebetero a través del Sena hasta entregárselo a una de las y los varios atletas que llevarían el fuego olímpico hasta las manos de Marie-José Perec y Teddy Riner, multicampeones olímpicos, encargados de prender la flama olímpica que brillará en la ciudad del amor en un globo aerostático durante varias semanas.
Con este evento Francia mostró al mundo que está de pie, que por algo está en el selecto grupo de los siete países más desarrollados (G7) y que pese a los problemas que enfrenta con motivo del fenómeno migratorio,
especialmente de países africanos y de naciones que en algún momento fueron consideradas colonias y ocupados por los propios franceses.
Pero, regresando a la inauguración olímpica, concluyo fue un alarde de cultura, arte, arquitectura e historia. La apertura de las competencias estuvo a cargo de Emmanuel
Macron, presidente de Francia, teniendo como escenario la Torre Eiffel y enfrente cientos de deportistas, organizadores, políticos, artistas, intelectuales, y por medios de los medios de comunicación, millones de seres humanos.


