Carlos Alcaraz logró un triunfo espectacular en la final del ATP 500 de Pekín, al vencer a su rival Jannik Sinner en un partido lleno de emociones que duró tres horas y 20 minutos. El marcador final fue de 6-7 (6/8), 6-4 y 7-6 (7/3), lo que permitió al joven español coronarse campeón en un encuentro que estuvo a la altura de las expectativas.
Alcaraz, visiblemente emocionado, agradeció a su equipo y familia por el apoyo durante los últimos meses, donde admitió haber pasado por momentos difíciles. “Me ayudaron mucho, especialmente en estos últimos dos meses donde lo he pasado mal, diciéndome cosas que no quería oír”, comentó el tenista tras la victoria. Este éxito marca un final positivo a esa etapa complicada y un retorno a su mejor nivel.

El enfrentamiento entre Alcaraz y Sinner es ya uno de los más esperados en el circuito del tenis mundial, y este décimo capítulo no fue la excepción. Desde el inicio, Alcaraz dominó el partido, pero Sinner supo responder en momentos clave, como cuando el español intentaba cerrar el primer set y el italiano remontó en el tie-break, llevándose el parcial 7-6.
El partido avanzó con ambos jugadores manteniendo un alto nivel, pero con problemas para concretar sus oportunidades. Alcaraz, por ejemplo, solo pudo convertir 3 de las 15 pelotas de break que tuvo en todo el partido. Sin embargo, a pesar de esas dificultades, el español no dejó de luchar y encontró la manera de regresar en el segundo set, después de un juego clave que duró 15 minutos, donde salvó dos puntos de rotura que habrían puesto fin a sus aspiraciones.
En el tercer set, la tensión aumentó cuando Sinner tomó una ventaja inicial en el tie-break decisivo. Parecía que el italiano tenía el partido bajo control, pero la capacidad de reacción de Alcaraz fue extraordinaria. El español encadenó siete puntos consecutivos, mostrando su temple y destreza, para llevarse el partido y el título.

Este es el tercer triunfo de Alcaraz sobre Sinner en lo que va del año, consolidando al español como uno de los jugadores más destacados del circuito y reafirmando su capacidad para sobreponerse en momentos difíciles.
Con esta victoria, Alcaraz demuestra que está listo para seguir luchando en lo más alto del tenis mundial, dejando atrás cualquier duda sobre su rendimiento reciente y mostrando una fortaleza mental que promete muchos más títulos en su carrera.


