El gobierno de Estados Unidos ha incrementado significativamente su presencia militar en Medio Oriente debido al aumento de las tensiones en la región, especialmente tras los ataques del grupo militante Hamas contra Israel el pasado 7 de octubre. En respuesta, el Pentágono ha desplegado un portaaviones y varias unidades de combate para apoyar a Israel y disuadir posibles agresiones de actores como Irán y Hezbollah.
El secretario de Defensa, Lloyd Austin, ordenó el envío del grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford al Mediterráneo oriental, junto con un escuadrón de cazas y buques de guerra adicionales, para reforzar la seguridad y disuadir cualquier amenaza potencial. Además, se ha mencionado que este despliegue podría incluir sistemas de defensa aérea para proteger tanto a las fuerzas estadounidenses como a sus aliados en la región.
El presidente Joe Biden reafirmó su compromiso con la defensa de Israel, destacando que estas medidas buscan ofrecer apoyo en un momento de alta vulnerabilidad. Según las autoridades estadounidenses, la movilización militar también está orientada a prevenir una posible escalada regional impulsada por las milicias respaldadas por Irán, como Hezbollah en Líbano y los hutíes en Yemen.
Este refuerzo militar no solo contempla la llegada de miles de soldados adicionales, sino también el envío de equipos sofisticados, como drones y sistemas antimisiles. La presencia de dos portaaviones en la zona sugiere que Estados Unidos busca mantener una fuerza militar robusta para responder rápidamente a cualquier eventualidad.


