
La calma comenzó a reinar este miércoles en el sur de Líbano con la entrada en vigor del alto el fuego acordado entre Israel y Hezbolá, poniendo fin a más de un año de intenso conflicto y devastadores bombardeos. La guerra, que ha dejado miles de muertos y desplazados, ha causado un daño significativo en el país, donde según las autoridades libanesas, han muerto 3.823 personas y 15.859 han resultado heridas. Además, cerca de 1,5 millones de residentes han sido desplazados, particularmente en áreas como Beirut y otras localidades bajo la influencia de Hezbolá, considerado un grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.
El alto el fuego ha permitido que muchos desplazados regresen a sus hogares, aunque con emociones encontradas. En la autopista que conecta Beirut con el sur del Líbano, se formaron grandes atascos de vehículos cargados con pertenencias. Algunos residentes regresaron a localidades como Sidón o Tiro, mientras otros, como Ali Hijazi, expresaron que el fin de la guerra no borra los efectos de la crisis humanitaria que aún persiste. “Hoy hay sentimientos encontrados de tristeza y alegría. La guerra terminó, pero la crisis humanitaria está empezando a desarrollarse”, dijo Hijazi, quien destacó que los recursos son insuficientes y los refugios no pueden acoger a todos los desplazados.
El regreso a casa para algunos fue agridulce: muchos encontraron sus hogares en ruinas. Una joven residente de Beirut relató cómo su familia lo perdió todo: “Nos dieron un aviso y nos fuimos. La siguiente noche vimos la casa y era un desastre, pero estaba en pie. Y una noche después, no quedaba nada. Estamos vivos, pero no nos sentimos bien”, lamentó.
El alto el fuego llega después de una serie de ataques israelíes, con los últimos bombardeos del martes que dejaron 42 muertos en Líbano. Hezbolá también lanzó cohetes hacia el norte de Israel, un recordatorio de que el acuerdo aún es frágil. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió que Israel respondería con ataques si Hezbolá incumplía el acuerdo, en particular si intentara rearmarse o reconstruir infraestructura terrorista cerca de la frontera.
En el ámbito internacional, el presidente de EE.UU., Joe Biden, defendió el derecho de Israel a la legítima defensa, mientras que expertos sobre Oriente Medio, como el exenviado de EE.UU. Dennis Ross, señalaron que la debilidad de Hezbolá tras el conflicto es una preocupación para Irán, su principal patrocinador. Ross indicó que Hezbolá “tardará mucho tiempo en recuperarse” debido a la pérdida de muchos de sus líderes en los ataques israelíes.
Los últimos 13 meses de violencia comenzaron cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en apoyo a su aliado, Hamás, tras el ataque brutal de este grupo contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos y 250 rehenes. Mientras tanto, la guerra en Gaza sigue cobrando vidas, con más de 40.000 personas muertas y una situación humanitaria catastrófica, según las agencias internacionales.
Aunque el alto el fuego se anunció por 60 días, se espera que dure más tiempo, ya que ambas partes tienen interés en extenderlo: Hezbolá necesita tiempo para recuperarse y Israel no desea quedar atrapado en un conflicto prolongado en Líbano.


