En una operación internacional sin precedentes, la Armada de Colombia, en colaboración con fuerzas de seguridad de más de 60 países, incautó 225 toneladas de cocaína y más de 1,000 toneladas de marihuana en el transcurso de seis semanas. Esta acción conjunta resultó en la captura de más de 400 individuos vinculados al narcotráfico.
Durante la denominada Operación Orión, se interceptaron tres “narcosubmarinos” que transportaban cocaína desde América del Sur hacia Australia. Uno de estos semisumergibles, detenido cerca de la Isla Clipperton, llevaba cinco toneladas de cocaína y contaba con suficiente combustible para alcanzar las costas australianas, revelando así una nueva ruta de tráfico de drogas.
El vicealmirante Orlando Enrique Grisales, jefe del Estado Mayor de Operaciones Navales de la Armada de Colombia, destacó que estos decomisos han expuesto nuevas alianzas entre redes criminales de América Latina, Europa y Oceanía. Según sus palabras, “hoy son redes organizadas que se asocian, no una estructura piramidal como los antiguos carteles”.
Los “narcosubmarinos” utilizados en estas operaciones son embarcaciones de bajo perfil, construidas con madera recubierta de fibra de vidrio, que navegan casi a nivel del agua, lo que las hace prácticamente indetectables por radar. Estas naves, que pueden costar hasta un millón de dólares en su construcción, suelen transportar cargamentos a buques mercantes convencionales en alta mar.
La Operación Orión, que contó con la participación de agencias de seguridad de Estados Unidos, Brasil, España y los Países Bajos, entre otros, representa un esfuerzo significativo para frenar las operaciones de los carteles y reducir la disponibilidad de cocaína en mercados lucrativos como el australiano.


