El 29 de noviembre de 2024, insurgentes sirios, liderados por el grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), lanzaron una ofensiva significativa en Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria. Según la agencia estatal SANA, el ataque resultó en la muerte de cuatro personas y múltiples heridos.
Los enfrentamientos se concentraron en los barrios occidentales de la ciudad, donde los rebeldes detonaron dos coches bomba y se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales en el límite occidental de la urbe.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que las facciones armadas lograron entrar en cinco barrios de la periferia de Alepo: Hamdaniya, Nuevo Alepo, 3000 Appartments, Jamiliyeh y Salah al Din.
Este ataque marca una intensificación del conflicto en la región, siendo los enfrentamientos más violentos desde 2020. La ofensiva ha provocado una crisis humanitaria, con al menos 12 civiles fallecidos, incluidos cuatro niños, y alrededor de 14,000 personas desplazadas, según informes de la ONU.
Las fuerzas gubernamentales, respaldadas por Rusia e Irán, han respondido con bombardeos aéreos en las posiciones rebeldes. La situación en Alepo sigue siendo tensa, con combates en curso y una creciente preocupación por la seguridad de los civiles atrapados en la zona de conflicto.


