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Trump amenaza con retomar el control del Canal de Panamá

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El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha causado controversia internacional al expresar su intención de que Estados Unidos recupere el control del Canal de Panamá. Según Trump, Panamá está imponiendo tarifas excesivas por el uso de esta importante vía interoceánica y considera que la gestión del canal está siendo influenciada de manera preocupante por intereses chinos. Este anuncio fue realizado durante un mitin en Phoenix, Arizona, donde el mandatario electo reiteró su postura sobre lo que considera una “estafa” hacia Estados Unidos.

En su intervención, Trump calificó la entrega del canal a Panamá como un “error histórico” por parte de administraciones pasadas y prometió revisar la situación una vez que asuma la presidencia. “Nos están estafando en el Canal de Panamá”, afirmó Trump, refiriéndose a las tarifas que, según él, afectan desproporcionadamente a los intereses estadounidenses. Estas declaraciones no se limitaron a un discurso público, ya que el mandatario electo también utilizó sus redes sociales para acusar a Panamá de aprovecharse de la generosidad de Estados Unidos, haciendo referencia a la inversión histórica que su país realizó en la construcción y operación de esta infraestructura.

Por su parte, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, respondió con firmeza a estas declaraciones, subrayando que el Canal de Panamá es y seguirá siendo un símbolo de la soberanía panameña. Mulino destacó que las tarifas aplicadas por el canal son justas y están diseñadas en función de criterios técnicos, económicos y de mercado. “Cada metro cuadrado del canal y su zona adyacente es y seguirá siendo de Panamá. La soberanía y la independencia de nuestro país no son negociables”, afirmó en un mensaje público.

El Canal de Panamá, inaugurado en 1914, fue administrado por Estados Unidos hasta el 31 de diciembre de 1999, cuando su control fue transferido oficialmente a Panamá bajo los términos de los tratados Torrijos-Carter firmados en 1977. Desde entonces, Panamá ha gestionado el canal con notable éxito, convirtiéndolo en una fuente de ingresos vital para el país. Este desarrollo ha reforzado el canal como un símbolo de identidad y autonomía para los panameños.

En el centro de las críticas de Trump se encuentra la creciente participación de empresas chinas en la región. Aunque el Canal de Panamá no está bajo la administración directa de China, empresas vinculadas al gigante asiático gestionan puertos clave en las entradas caribeña y pacífica del canal. Esto ha sido suficiente para alimentar las sospechas de Trump sobre una supuesta influencia china que, según él, podría afectar los intereses estadounidenses.

La reacción a estas declaraciones en Panamá ha sido contundente. Políticos de todos los sectores se han unido en defensa de la soberanía nacional. Legisladores, diplomáticos y líderes de opinión han dejado claro que cualquier intento de intervención extranjera en la gestión del canal será rechazado. Entre ellos, la diputada Grace Hernández calificó las palabras de Trump como “lamentables” y resaltó la importancia de mantener la diplomacia sin comprometer la dignidad del país. Por su parte, el Defensor del Pueblo, Eduardo Leblanc Jr., enfatizó que el canal es un paso estratégico que debe permanecer neutral, alineado con los principios establecidos en los tratados internacionales.

A nivel internacional, las declaraciones de Trump han generado preocupación sobre el impacto que esta postura podría tener en la estabilidad de la región. Analistas políticos y expertos en comercio internacional señalan que cualquier intento de Estados Unidos por retomar el control del canal podría provocar tensiones diplomáticas significativas no solo con Panamá, sino también con otros países que dependen del comercio marítimo que atraviesa esta vía estratégica. Como una de las infraestructuras más importantes para el comercio global, cualquier disputa que afecte su operación podría tener repercusiones económicas de gran alcance.

En este contexto, la situación pone de relieve la importancia del Canal de Panamá no solo como un activo económico, sino como un símbolo de soberanía nacional para Panamá. Las declaraciones de Trump también subrayan la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China por la influencia en la región de América Latina, donde el canal juega un papel geopolítico clave. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollará esta situación en los próximos meses, ya que cualquier cambio en el estatus del canal podría redefinir las dinámicas diplomáticas y económicas entre las principales potencias mundiales.

La posición del gobierno panameño es clara: la soberanía y la autonomía del Canal de Panamá son innegociables. En un panorama global en constante cambio, la firmeza de Panamá frente a estas declaraciones representa un mensaje contundente sobre la defensa de sus intereses y su compromiso con el desarrollo sostenible de una infraestructura que es patrimonio nacional y global.

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