La Revista

Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos

Marco Cortez Navarrete
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Por Marco Antonio Cortez Navarrete

Dice un viejo refrán que el que pega primero, pega dos veces, y eso es lo que estamos viendo en las negociaciones políticas y económicas entre los gobiernos de México y Estados Unidos, presididos por Claudia Sheinbaum Pardo y Donald J. Trump, respectivamente

Después de anunciar la aplicación del 25 por ciento de aumento arancelario a productos estratégicos exportados por México y por Canadá a la Unión Americana y sentarse a observar durante 48 horas la reacción de los gobiernos vecinos socios pero sancionados, Trump anunció —al fin— que hablaría hoy con Sheinbaum y Justin Trudeau.

El resultado en ambas llamadas telefónicas fue que Trump acordó postergar un mes la aplicación de aranceles mostrando cuán “magnánimo” es dejando entrever su peculiar accionar tanto ante quienes lo llevaron de vuelta a la Casa Blanca como ante los gobernantes y los millones de familias canadienses y mexicanas.

También es cierto y debemos enfatizar que los gobiernos de Canadá y de México reaccionaron como debieron hacerlo ante un empresario y político como el presidente estadounidense: con seguridad, dignidad y soberanía, más allá de los temas que tensaron las relaciones con el vecino país del norte por su historia ligada al imperialismo y erigiéndose como ejemplo del “mundo libre y democrático”.

Haciendo a un lado los “motivos del zipizape” entre EEUU, Canadá, México, y de paso el coletazo a China, el presidente de Estados Unidos mostró cómo le gusta negociar, cuál es una de sus múltiples estrategias para sentarse en la mesa y establecer comunicación y diálogo para llegar a los acuerdos, claro, tratando de sacar raja de ellos.

Después de la plática con mister Donald, por espacio de 45 minutos la presidenta informó que llegó a los siguientes acuerdos: Reforzar la frontera con EEUU con 10 mil elementos de la Guardia Nacional al tiempo que el gobierno de Trump “trabajará para evitar el tráfico de armas de alto poder a México”. Asimismo los equipos de ambos países empezarán a trabajar en las vertientes de seguridad y comercio y la pausa para aplicar los aranceles por un mes a partir de ahora

En la conferencia del pueblo sabio y bueno, la presidenta Sheinbaum emocionada calificó a su gabinete como un gran equipo añadiendo sentirse arropada. También dijo que fue el
domingo pasado cuando la embajada de Estados Unidos en México le informó que Trump hablaría con ella a las 8 de la mañana (seguramente con litros de café de por medio) recordando que dos días antes, o sea el viernes 31
de enero, buscó la tan ansiada conversación con el neoyorquino nieto de inmigrantes alemanes pero fue hasta este lunes que la tan esperada plática se llevó al cabo.

En el diálogo, como ya señalé línea arriba, los temas fueron de “interés común” pero de manera especial el tráfico de fentanilo de México a EEUU y el tema del tráfico de armas de alto poder que llegan a las manos de grupos delictivos mexicanos con el sello de fabricación “USA”.

También esta jornada el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que también Trump le dio una tregua de 30 días en la aplicación de aranceles y detalló que en su conversación telefónica con el presidente Trump le indicó que el país de la hoja de maple implementa un plan fronterizo de mil 300 millones de dólares para reforzar la frontera con helicópteros, tecnología y personal buscando mejorar la coordinación con el big socio estadounidense y aumentando recursos para detener el flujo de fentanilo.

En un paréntesis destacó lo expresado por Marcelo Ebrard, secretario de Economía del Gobierno de México: “Lo que logró la presidenta es algo totalmente insólito; un orgullo, tener a nuestra presidenta”, dijo quien en su momento buscó y hasta polemizó por la candidatura a la presidencia y que, como titular de Relaciones Exteriores, en su momento, el mismo Trump expresó estar sorprendido de lo rápido y fácil que fue “doblar” a Ebrard.

En su mensaje Donald Trump detalló el contenido de su diálogo con Sheinbaum expresando que
“fue muy amistosa y en la que aceptó enviar de inmediato (palabra que le gusta mucho a Trump) 10 mil soldados mexicanos a la frontera que separa a su país de México. Estos soldados estarán específicamente designados para detener el flujo de fentanilo y de inmigrantes ilegales a nuestro país, reiteró el mandatario norteamericano destacando la pausa inmediata (de nuevo la palabra) a los aranceles previstos durante un período de un mes, lapso utilizado para las negociaciones con el Secretario de Estado,
Marco Rubio; el Secretario del Tesoro, Scott Bessent;
el Secretario de Comercio,
Howard Lutnick; y representantes de alto nivel de México. Trump remató su texto indicando que “espera participar en esas negociaciones, con la presidenta Sheinbaum”, es decir, cara a cara.

En concreto comienza a escribirse un nuevo capítulo de la historia de las relaciones políticas y económicas con los Estados Unidos de Norteamérica y recordando al expresidente Andres Manuel López Obrador en aquella reunión con ex funcionarios del gobierno de Joe Biden: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, frase atribuida a Porfirio Díaz Mori, expresidente mexicano.

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