El juicio contra Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha comenzado en la Audiencia Nacional de España, donde enfrenta cargos de agresión sexual y coacción relacionados con el beso no consentido a la futbolista Jenni Hermoso durante la ceremonia de premiación del Mundial Femenino de 2023.
En su testimonio, Hermoso, de 34 años, expresó: “No me sentí respetada. Me estaba besando mi jefe, en ese momento lo era. Pienso que no es algo normal que se haga”. Añadió que el incidente “manchó uno de los días más felices de mi vida”. La futbolista enfatizó que el beso no fue consentido y que, tras el suceso, recibió presiones para respaldar la versión de Rubiales, lo cual rechazó.
Rubiales, de 47 años, está acusado de agresión sexual y de intentar coaccionar a Hermoso, con la ayuda de otros tres hombres, para que dijese que el beso había sido consentido. La Fiscalía solicita una pena de dos años y medio de prisión para Rubiales, así como una indemnización de 50,000 euros para Hermoso. Además, se le podría imponer una inhabilitación deportiva.
Junto a Rubiales, también están siendo juzgados Albert Luque, exdirector deportivo de la RFEF; Jorge Vilda, exseleccionador nacional femenino; y Rubén Rivera, exjefe de marketing de la RFEF. Estos individuos enfrentan cargos por presuntamente coaccionar a Hermoso para que justificara el beso como consentido.
El incidente provocó una huelga de las compañeras de Hermoso y llevó a cambios significativos en la RFEF, incluyendo la destitución de altos cargos y el nombramiento de una mujer como entrenadora de la selección femenina por primera vez.
El juicio, que comenzó el 3 de febrero de 2025, contará con testimonios de varias compañeras de Hermoso, incluyendo a la ganadora del Balón de Oro, Alexia Putellas. Se espera que Rubiales y los otros acusados declaren a partir del 12 de febrero, una vez que el tribunal haya escuchado al resto de los testigos.
Este caso ha generado un debate nacional e internacional sobre el sexismo en el deporte y ha puesto de relieve la necesidad de cambios estructurales en las instituciones deportivas para garantizar el respeto y la igualdad de género.


