James Harrison, conocido como el “hombre del brazo de oro”, falleció el 17 de febrero de 2025 a los 88 años mientras dormía en una residencia de ancianos al norte de Sídney, Australia. Su plasma contenía un raro anticuerpo llamado Anti-D, que permitió desarrollar una inyección para combatir la enfermedad hemolítica del recién nacido, una condición en la que la sangre de una madre Rh negativo ataca las células sanguíneas del feto Rh positivo.
Harrison comenzó a donar plasma en 1954, a la edad de 18 años, y continuó haciéndolo regularmente hasta los 81, acumulando un total de 1.173 donaciones. A pesar de su miedo a las agujas, su compromiso inquebrantable salvó la vida de aproximadamente 2,4 millones de bebés en Australia, al prevenir casos de enfermedad hemolítica.
Su dedicación le valió el reconocimiento mundial y la inclusión en el Libro Guinness de los Récords en 2005. La Cruz Roja Australiana destacó su papel fundamental en la implementación del programa Anti-D en Australia, que ha protegido a millones de madres y bebés.
James Harrison es recordado como un héroe nacional y un ejemplo de altruismo, cuya generosidad ha dejado una huella imborrable en la historia de la medicina y en las vidas de millones de familias.


