La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos se encuentra evaluando la posibilidad de emplear fuerza letal contra los cárteles mexicanos del narcotráfico, como parte de una estrategia más agresiva en el combate al crimen organizado transnacional. Esta iniciativa surge ante el creciente flujo de drogas sintéticas, como el fentanilo, y la presión política para actuar de manera más contundente.
De acuerdo con información revelada por CNN, la CIA no ha recibido una orden ejecutiva para actuar directamente, pero se encuentra realizando un análisis exhaustivo sobre qué tipo de acciones letales podrían ser viables desde el punto de vista legal y operativo, así como los riesgos asociados, en particular para ciudadanos estadounidenses que podrían verse involucrados o afectados en eventuales enfrentamientos.
Uno de los puntos más delicados en este análisis es el riesgo de bajas civiles o daños colaterales, especialmente considerando la presencia de estadounidenses en áreas donde los cárteles tienen fuerte influencia. La preocupación gira en torno a la responsabilidad legal y política que enfrentaría el gobierno estadounidense si se produjeran consecuencias indeseadas.
Este debate se da en un contexto en el que diversos sectores políticos en Estados Unidos han propuesto designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, lo que abriría la puerta legal para acciones militares directas. Entre las voces más fuertes está la del gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien incluso ha sugerido el uso de drones para atacar cárteles en territorio mexicano si llega a la presidencia.
En paralelo, el Departamento de Estado de EE.UU. ya ha designado a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas internacionales, una decisión que ha incrementado la tensión diplomática entre ambos países.
Ante este panorama, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha sido firme al rechazar cualquier intervención militar extranjera en territorio nacional, subrayando que “no está sobre la mesa” y que cualquier cooperación en seguridad debe darse bajo principios de respeto a la soberanía nacional.
La evaluación en curso por parte de la CIA refleja un cambio de enfoque dentro del gobierno estadounidense, donde se comienza a considerar a los cárteles no solo como amenazas criminales, sino como actores capaces de desestabilizar la seguridad nacional. No obstante, cualquier decisión en este sentido podría tener implicaciones diplomáticas, legales y humanitarias de gran escala.


