Ante las crecientes presiones del gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump, México ha acordado acelerar la entrega de agua a Estados Unidos, conforme al Tratado de Aguas de 1944. Este tratado establece que México debe proporcionar 2,158 millones de metros cúbicos de agua del río Bravo a EE. UU. en ciclos de cinco años, mientras que EE. UU. debe entregar anualmente 1,850 millones de metros cúbicos del río Colorado a México .
El acuerdo reciente implica una transferencia inmediata de agua por parte de México, en respuesta a las amenazas de Trump de imponer nuevos aranceles si no se cumplía con el tratado . La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha declarado que se cumplirá con el pago de agua a EE. UU. dentro de márgenes viables, sin poner en riesgo el consumo del recurso en México .
Este acuerdo se produce en un contexto de tensiones diplomáticas y desafíos hídricos, ya que varias regiones de México enfrentan sequías severas. Los estados de Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas han expresado preocupaciones sobre el plan de entrega de agua, argumentando que podría agotar recursos hídricos en zonas ya afectadas por la sequía .
A pesar de las dificultades, ambos países han acordado mantener una nueva reunión en julio para evaluar las condiciones hidrológicas y dar seguimiento a las acciones adoptadas para cumplir con el tratado .
Este desarrollo subraya la importancia de la cooperación bilateral en la gestión de recursos hídricos compartidos y la necesidad de equilibrar las obligaciones internacionales con las necesidades internas de cada país.


