Un estudio publicado el 1 de julio de 2025 en la revista The Lancet advierte que los recortes masivos a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), impulsados por la actual Administración, podrían provocar hasta 14 millones de muertes adicionales para 2030, incluyendo más de 4.5 millones de niños menores de cinco años.
La investigación, realizada en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), analizó datos de mortalidad en 133 países de ingresos bajos y medianos. Se estima que anualmente, entre 2025 y 2030, podrían registrarse entre 1.8 y 2.5 millones de muertes adicionales como consecuencia de la interrupción de programas clave contra enfermedades como VIH/sida, malaria, tuberculosis y neumonías.
USAID ha sido responsable en las últimas dos décadas de evitar la muerte de más de 91 millones de personas, gracias a su financiación de iniciativas como PEPFAR, la Iniciativa Presidencial contra la Malaria (PMI) y campañas de vacunación infantil. Sin embargo, desde marzo, el secretario de Estado Marco Rubio ordenó la cancelación del 83 % de sus programas, con el objetivo de reasignarlos al Departamento de Estado bajo una estructura denominada «America First».
El impacto potencial es alarmante. En el caso de la malaria, se teme una reversión de avances que salvado al menos 104 000 vidas y evitado 13 millones de casos durante 2025, mayormente en países como Nigeria y República Democrática del Congo. Además, algunos expertos advierten que estos recortes podrían aumentar el riesgo de futuras pandemias, al desmantelar la infraestructura de salud pública global .
La medida no ha pasado desapercibida. Figuras destacadas como los ex presidentes Barack Obama y George W. Bush han calificado la decisión como una “tragedia” y una “atrocidad” . Bono, activistas y ONG han expresado profunda preocupación por el impacto humanitario inmediato y a largo plazo.
Estos hallazgos se presentaron en Sevilla durante la IV Cumbre Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, en donde líderes políticos, multilaterales y sociedad civil debatieron alternativas para preservar y fortalecer la cooperación internacional.


