El Instituto Nacional Electoral (INE) reconoció haber utilizado una voz generada completamente por inteligencia artificial en un video institucional relacionado con la elección judicial. Sin embargo, negó haber clonado la voz del actor de doblaje fallecido Pepe Lavat o haber utilizado grabaciones suyas de forma directa.
La voz empleada en el video generó una ola de reacciones debido a su evidente similitud con la entonación y el estilo característico de Lavat, conocido por su trabajo como narrador en series icónicas. Este detalle provocó una fuerte respuesta por parte del gremio de actores de doblaje y de la familia del actor, quienes consideran que el INE incurrió en una falta de respeto y en una posible apropiación indebida de identidad.
Gisela Casillas, viuda de Pepe Lavat, expresó que clonar una voz sin autorización, incluso si se trata de una recreación por inteligencia artificial, constituye una forma de robo. Actores de doblaje como Alejandro Cuétara y Lili Barba señalaron que estas tecnologías no son neutrales ni independientes, ya que se alimentan de audios reales y bases de datos previamente disponibles. Para ellos, el resultado obtenido es un producto deliberado que requiere consentimiento previo por parte de los propietarios de las voces.
A raíz de la controversia, se organizó una protesta en el Monumento a la Revolución bajo el lema “La IA no reemplaza”, convocada por organizaciones de locutores y artistas. En ella, los manifestantes exigieron que se reconozca legalmente la voz como un dato biométrico y que se legisle sobre el uso de inteligencia artificial en la creación de voces, especialmente en casos donde se reproduce la identidad de artistas fallecidos. Las demandas también incluyen compensaciones económicas, derecho a decidir sobre el uso de la voz propia y mecanismos de protección post mortem.
En respuesta a las críticas, el INE explicó que el uso de esta herramienta de inteligencia artificial fue resultado de una estrategia interna para enfrentar los recortes presupuestales que afectaron al instituto. Argumentaron que la voz sintetizada fue creada legalmente, sin emplear registros directos de Pepe Lavat, y señalaron que normalmente contratan talento humano para sus contenidos de radio y televisión, lo cual seguirán haciendo en el futuro.
El gobierno federal también se pronunció ante el caso. La presidenta Claudia Sheinbaum manifestó su apoyo al gremio artístico y propuso iniciar un diálogo para fortalecer la protección laboral y patrimonial de los actores de voz en el contexto del avance tecnológico. Una de las propuestas que ya se está evaluando es la incorporación legal de la voz como dato biométrico, lo que permitiría blindarla frente a usos no autorizados por herramientas de inteligencia artificial.
Este caso ha abierto un debate nacional sobre los límites éticos y legales del uso de IA en la industria de contenidos. Si bien la herramienta utilizada por el INE no infringió una ley de forma directa, la indignación social evidenció un vacío normativo que podría comenzar a subsanarse mediante futuras reformas. El incidente ha encendido las alarmas en los sectores creativos y pone sobre la mesa la necesidad urgente de una legislación que contemple los derechos de imagen, voz e identidad en la era de la inteligencia artificial.


