La presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, supervisó los avances de la obra del nuevo albergue municipal ubicado en la Supermanzana 228 de Cancún, un proyecto pionero que busca brindar atención integral a personas en situación de calle, con especial énfasis en hombres con adicciones y en condiciones de alta vulnerabilidad.
Durante su recorrido por la zona de construcción, la alcaldesa revisó los trabajos de cimentación y destacó que este albergue será el primero de su tipo en el municipio, con una capacidad inicial para atender a 50 personas. La infraestructura contempla espacios como área de recepción, consultorio médico, atención psicológica, cocina, comedor, zonas comunes, dormitorios con literas, baños y áreas de esparcimiento, todo construido conforme a estándares nacionales para centros de atención de este tipo.
La intención del gobierno municipal es que este espacio no solo sirva como refugio temporal, sino que ofrezca terapias de rehabilitación y acompañamiento psicológico que permitan a los usuarios iniciar un proceso real de reinserción social. La inauguración del albergue está prevista para el mes de agosto, y se espera que comience a operar de inmediato con personal especializado y protocolos integrales de atención.
Este proyecto retoma y amplía el programa “Ama a quien le falta techo y cama”, iniciativa que se lanzó en administraciones anteriores y que ahora se consolida con infraestructura propia, visión social y apoyo institucional. El enfoque de la obra va más allá del resguardo físico; se plantea como un espacio de transformación de vida para personas que han sido marginadas del entorno social y laboral.
Ana Paty Peralta afirmó que este albergue representa un legado de humanidad y justicia social para Cancún. Según explicó, el objetivo es ofrecer una segunda oportunidad a quienes han enfrentado el abandono, la drogadicción o la pérdida de hogar, brindándoles herramientas reales para reconstruir sus vidas con dignidad.
La administración municipal ha informado que también se contempla la participación de organizaciones civiles y del sector privado en el modelo operativo del albergue, a fin de garantizar un funcionamiento sostenible y una atención profesionalizada. Además, se integrará a los programas de salud, empleo y asistencia social que ya operan en el municipio, generando una red de apoyo que permita a los usuarios reinsertarse de manera efectiva en la comunidad.
Con esta obra, Cancún da un paso firme hacia una política de atención integral a las personas en situación de calle, atendiendo las causas estructurales de la marginación y ofreciendo respuestas humanitarias, reales y sostenibles. La apertura del albergue no solo es una obra pública: es un acto de justicia y un símbolo de inclusión para una ciudad que busca crecer con equidad.


