Los Ángeles (16 julio 2025) – Una redada migratoria encabezada por agentes del ICE y la Guardia Nacional el pasado 10 de julio en el condado de Ventura, California, terminó en tragedia con la muerte de Jaime Alanís, un inmigrante mexicano de 57 años, quien cayó desde un invernadero mientras intentaba escapar del operativo.
El despliegue, descrito por testigos como “una operación militar”, incluyó decenas de agentes con armas antidisturbios, gases lacrimógenos y vehículos blindados. La intervención, oficialmente destinada a “ejecutar órdenes judiciales”, fue parte de una serie de redadas intensificadas bajo políticas migratorias que remiten al enfoque restrictivo de la era Trump.
Videos difundidos en redes sociales muestran momentos de caos y enfrentamientos entre trabajadores agrícolas y agentes federales. La presencia de las autoridades desató temor e indignación en una comunidad ya tensa por las acciones migratorias recientes.
Alanís, quien trabajaba en la zona, fue presuntamente perseguido por agentes antes de caer desde una altura de más de nueve metros. Aunque inicialmente se informó su muerte el viernes, el Centro Médico del Condado de Ventura confirmó que fue desconectado de soporte vital el sábado por la noche.
Su familia exige justicia y ha iniciado una campaña para cubrir los gastos de repatriación a México. “Murió por culpa de una redada imprudente. Mi tío era un hombre trabajador e inocente”, expresó su sobrina, Yesenia Durán. El incidente ha reavivado el debate sobre el uso de fuerza en operativos migratorios.


