La Revista

Miguel Sahui Peniche (1936–2025)

Por Marco Antonio Cortez Navarrete.

Un legado de amor, fe y trabajo que perdura

Este martes pasado, dejó este plano terrenal don Miguel Sahui Peniche, un hombre de bien, ejemplo de vida y guía de una familia que hoy honra con profundo cariño y gratitud su memoria. Fue esposo amoroso, padre dedicado, abuelo orgulloso, ciudadano ejemplar y un emprendedor incansable que durante 89 años de vida sembró afecto, respeto y compromiso en cada espacio que tocó.

Nacido en Espita, Yucatán, y con raíces familiares en Hasbaya, Líbano, don Miguel forjó su carácter entre el trabajo, la tradición y los valores cristianos que rigieron su vida. Hermano entrañable de doña María del Socorro Sahui Peniche, fue siempre generoso con sus sobrinos y sobrinas, incluidos aquellos que llegaron por la vía del amor como cónyuges, a quienes trató con calidez y cercanía.

Hombre fuerte y de mente ágil, se destacó por su honestidad, sinceridad y compromiso social. Fue uno de los fundadores de la Colonia Miguel Alemán, donde su nombre se asocia a una vida de trabajo ejemplar, liderazgo comunitario y una humildad que siempre lo distinguió. Su paso por dependencias públicas dejó huella, pero fue en el ámbito empresarial donde volcó toda su energía, desarrollando con éxito diversos proyectos productivos que marcaron época.

Siempre acompañado de su esposa, la señora Ligia Tenreiro Cardeña de Sahui, quien fue su apoyo incondicional en cada iniciativa, construyó una familia fuerte y unida. Sus hijos María Cristina, Miguel, Manuel y Rodrigo Sahui Tenreiro, son fiel reflejo de sus enseñanzas, y hoy lideran familias que perpetúan sus valores. Sus nietos y nietas, formados en universidades de prestigio, continúan elevando su nombre con orgullo dentro y fuera del país.

También sus sobrinos Ileana del Socorro, Silvia Maria, Lizbeth Margarita, Luis Felipe y Marco Antonio Gil Sahui, son herederos de su espíritu emprendedor y formación profesional, llevando consigo la impronta del ejemplo que don Miguel dejó a su paso.

Hombre de fe profunda, devoto católico y generoso sin medida, Miguel Sahui Peniche fue y será siempre un referente de integridad y servicio. Hoy, sus seres queridos confían en que contempla ya el Rostro de Nuestro Señor, y que desde el cielo continúa velando por su familia, su comunidad y sus amigos, como lo hizo siempre desde la tierra.

Mérida, Yucatán y su gente han perdido a uno de sus grandes hombres. Pero su luz, su legado y su ejemplo permanecerán vivos por generaciones.

Descansa en paz, don Miguel. Su vida es, y será siempre, una bendición.

“Bienaventurados los que mueren en el Señor. Sí —dice el Espíritu— descansarán de sus trabajos, porque sus obras los seguirán.”
Apocalipsis 14:13

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