En Fort Collins, Colorado, se han reportado conejos con crecimientos oscuros, alargados y espiniformes en la cara y la cabeza que recuerdan a tentáculos. Pero no son mutaciones ni un fenómeno sobrenatural: estos fenómenos están causados por un virus.
Se trata del papilomavirus del conejo cola de algodón (cottontail rabbit papillomavirus o Shope papillomavirus), que provoca la aparición de tumores verrugosos compuestos de queratina, el mismo material que forma uñas y cabello. En algunos casos, estas verrugas pueden alargarse hasta adoptar formas similares a cuernos o tentáculos.
Aunque su apariencia es inquietante —tanto que algunos medios los apodaron “conejos Frankenstein”, “zombies” o se los comparó con el mítico jackalope— estos conejos no representan una amenaza para las personas ni otras especies. El virus solo afecta a conejos silvestres y se transmite principalmente por picaduras de insectos como mosquitos o garrapatas.
La infección suele ser benigna y muchos conejos se recuperan con el tiempo, aunque en casos extremos puede dificultar la alimentación o causar problemas visuales. En conejos domésticos, los tumores pueden evolucionar y volverse cancerosos, motivo por el que se recomienda vigilancia y atención veterinaria.
Este fenómeno no es nuevo: el virus fue identificado por primera vez en los años 30, y se cree que pudo inspirar la leyenda del jackalope, esa criatura mitológica que representa a conejos cornudos del folclore estadounidense.


