La mañana de ayer martes, se registró un incidente en la ruta Mérida–Cancún del Tren Maya, cuando uno de los vagones se descarriló en plena operación.
Afortunadamente, no hubo personas lesionadas. Sin embargo, el hecho pone en evidencia la necesidad urgente de revisar minuciosamente los sistemas de señalización, control y diseño ferroviario. La apertura de una carpeta de investigación por parte de la FGR, así como la presencia de peritos desde el día del suceso, son pasos indispensables no solo para definir responsabilidades, sino también para asegurar que este tipo de eventos no se repitan.
El Tren Maya, considerado la obra emblema del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y respaldado por la actual presidenta Claudia Sheinbaum, vuelve a colocarse en el centro de la conversación pública. El proyecto, diseñado para detonar el turismo y la economía del sureste, ha estado bajo la lupa por su alto costo, impacto ambiental y los múltiples retrasos que ha enfrentado desde su inicio.
Este descarrilamiento, aún en investigación, podría convertirse en un nuevo reto para las autoridades, que han defendido al Tren Maya como símbolo de modernidad, conectividad y desarrollo para la región.
La Guardia Nacional y personal de seguridad ferroviaria acordonaron el área, mientras que ingenieros del proyecto trabajan en el peritaje para determinar las causas del accidente.
Se espera que en las próximas horas se emita un comunicado oficial por parte de la empresa operadora y del Gobierno Federal para aclarar la magnitud del incidente y dar a conocer las medidas que se implementarán para garantizar la seguridad de los usuarios.


