El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reactivó este lunes el tema de la península coreana al manifestar públicamente su disposición para reunirse de nuevo con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. La declaración tuvo lugar en Washington, durante la visita oficial del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, quien asumió el poder en junio y viajó a la Casa Blanca para sostener su primer encuentro bilateral con el mandatario estadounidense.
Trump señaló que mantiene una “excelente relación” con Kim y expresó confianza en que un nuevo acercamiento pueda darse antes de que concluya el año. “Es posible, me gustaría volver a verlo”, afirmó el presidente estadounidense al ser consultado sobre la posibilidad de reanudar el diálogo con Pyongyang. El comentario marca un giro en la agenda internacional de su gobierno, que hasta ahora había mantenido un perfil más bajo respecto a Corea del Norte en comparación con su primer mandato.
El presidente surcoreano alentó la idea de que Trump retome un papel activo en los esfuerzos de pacificación regional. En tono distendido, Lee incluso sugirió la construcción de un “Trump World” en territorio norcoreano como símbolo de reconciliación, lo que arrancó sonrisas en la sala de prensa, aunque también subrayó la importancia de mantener canales de diálogo abiertos entre las dos Coreas.
El acercamiento propuesto por Trump revive el recuerdo de las cumbres sostenidas con Kim Jong-un entre 2018 y 2019, que generaron expectativas globales aunque no lograron compromisos duraderos sobre la desnuclearización de la península. Desde entonces, los contactos directos entre Washington y Pyongyang se han interrumpido, mientras Corea del Norte ha continuado con pruebas de misiles y con el fortalecimiento de su programa armamentista, lo que mantiene la tensión en la región.
La eventual reanudación de contactos plantea interrogantes sobre la estrategia diplomática de Estados Unidos bajo la actual administración. Trump no ofreció detalles sobre los términos de una posible reunión ni sobre las condiciones que exigiría a Pyongyang, pero subrayó que confía en que el vínculo personal con Kim pueda servir como punto de partida para retomar negociaciones.
El gesto también tiene implicaciones para Seúl, que busca asegurar un papel protagónico en cualquier diálogo que involucre a Corea del Norte. El presidente Lee Jae-myung reiteró su interés en mantener una coordinación estrecha con Washington y destacó que la estabilidad en la península es un objetivo compartido por ambos países.
El anuncio ocurre en un contexto en el que la comunidad internacional observa con cautela los movimientos de Corea del Norte, cuyo hermetismo dificulta prever una respuesta oficial inmediata a las declaraciones de Trump. Sin embargo, el mensaje envía una señal de que la relación personal entre ambos líderes podría ser utilizada de nuevo como herramienta diplomática.


