El 28 de agosto de 2025, el Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó la venta de 3 350 misiles ERAM a Ucrania, junto con equipamiento complementario, por un valor aproximado de 825 millones de dólares. Esta operación, detallada por la Agencia de Cooperación para la Seguridad de Defensa (DSCA), incluye misiles de ataque de largo alcance, sistemas de navegación inercial/GPS con protección anti‑spoofing, contenedores, repuestos, software, material de planificación de misiones y formación especializada.
La transacción será financiada en parte por Dinamarca, Países Bajos y Noruega, además de contar con una garantía de préstamo otorgada por Estados Unidos. Según la DSCA, la venta “mejorará la capacidad de Ucrania para hacer frente a las amenazas actuales y futuras, equipándola mejor para llevar a cabo misiones de autodefensa y seguridad regional” y “apoyará los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un país socio que es una fuerza impulsora de la estabilidad política y el progreso económico en Europa”.
Esta decisión ocurre en medio de una escalada en los ataques rusos contra Kiev, donde uno de los bombardeos recientes causó al menos 23 muertes, incluidos niños, y daños en infraestructuras clave. La venta también se enmarca en el legado de apoyo militar estadounidense: durante la administración de Joe Biden, se comprometieron más de 65 000 millones de dólares en asistencia a Ucrania. No obstante, el liderazgo actual ha expresado su deseo de que Europa asuma un papel más destacado en la financiación de esta ayuda.


