El Festival de Cine de Venecia siempre ha sido un escaparate de glamour y estilo, pero esta vez el protagonismo no estuvo en un vestido de alta costura, sino en algo mucho más interesante: la idea de compartir. Julia Roberts y Amanda Seyfried, dos referentes de Hollywood, decidieron desafiar la norma no escrita de la exclusividad en la alfombra roja y lo hicieron con un mismo look firmado por Versace.
Todo comenzó el viernes, cuando Roberts apareció en el photocall de la película After the Hunt con el que se considera el primer vistazo oficial del nuevo Versace bajo la dirección de Dario Vitale. Un outfit sobrio pero cargado de carácter: saco oversized de lana azul marino, camisa de rayas arremangada sobre el saco, jeans índigo crudo y cinturón con hebilla dorada. Para cerrar, un guiño muy personal, una bolsa Medusa con sus iniciales, detalle que dejaba claro que la pieza estaba hecha a su medida.
Dos días después, en el mismo festival, Amanda Seyfried replicó el look al pie de la letra para el photocall de The Testament of Ann Lee. Las cámaras captaron la jugada y las redes sociales hicieron el resto: comparaciones, comentarios y teorías. ¿Fue un error de vestuario, un acto de sostenibilidad o pura estrategia de comunicación? La polémica se convirtió en publicidad instantánea.
La propia Amanda expresó en Instagram un mensaje que se volvió viral: “Gracias por compartir”, acompañado de los hashtags #sostenibilidad y #compartetuslooks. Lo que pudo haber parecido un descuido se transformó en un gesto de sororidad entre colegas y en un recordatorio de que la moda puede, y debe, reinventar sus reglas.
Para Versace, el movimiento fue redondo. El estilismo inalterado no solo encendió la conversación digital, sino que también posicionó a Dario Vitale como un creativo capaz de generar narrativa antes incluso de debutar oficialmente. Su presentación está prevista para el próximo 26 de septiembre en la Semana de la Moda de Milán, y si algo quedó claro en Venecia es que el nuevo Versace sabe cómo hacerse viral sin perder glamour.
La escena nos deja con una lección muy clara: compartir no resta, suma. Lo que alguna vez fue impensable en la industria de la moda —repetir un look en la misma temporada y con figuras de tal calibre— hoy puede convertirse en símbolo de modernidad, autenticidad y, sobre todo, conciencia.


