El 1 de septiembre de 2025, Liverpool selló uno de los movimientos más impactantes de la historia del fútbol inglés al fichar al delantero sueco Alexander Isak desde el Newcastle por una cifra récord: £125 millones, que podrían elevarse hasta £130 millones con complementos. Esto lo convierte en el traspaso más caro de todos los tiempos en Gran Bretaña.
La negociación no fue directa: Isak protagonizó un conflicto público con el Newcastle, negándose a entrenar y ausentándose del equipo, lo que intensificó su salida. Liverpool aprovechó esta situación, cerrando la operación el último día del mercado.
El club ya había invertido fuertemente en esa ventana, sumando más de £400 millones en fichajes solo esa temporada.
¿Cómo pudo Liverpool permitirse un gasto tan elevado sin infringir las regulaciones financieras? Gracias a unos ingresos récord: más de £700 millones estimados por ingresos por Champions, Premier y otras vías, ventas estratégicas de jugadores como Luis Díaz y Darwin Núñez generaron cerca de £260 millones adicionales. También, el club se benefició de las deducciones permitidas por normas de rentabilidad y sostenibilidad (PSR), manteniendo margen financiero positivo.


