Tras la tercera jornada de la Premier League, el desastroso Manchester United se encontró con la victoria ante un Burnley que luchará por la permanencia. En un partido que fue un sube y baja de emociones, el United se adelantó tras un autogol de Joshua Cullen.
Hasta el segundo tiempo se volvieron a mover las redes. En el minuto 55, Lyle Foster puso el 1–2. Después de ese gol, yo creo que todos los aficionados del United sintieron destrozado su corazón y se preparaban para lo peor. Hasta que apareció el flamante fichaje del verano, Bryan Mbeumo, para poner el 2–2. El tiempo siguió pasando y parecía que todo iba a acabar en tablas y nada para nadie, hasta que apareció el capitán del equipo para cambiar el penal por gol.
Bruno Fernandes siempre apareciendo para salvar al United. El resultado final fue de 3–2, pero más que una victoria, se sintió como un gran respiro de alivio. Yo creo que Ruben Amorim sintió muy cerca el despido, a pesar de que se le ha dado toda la confianza y se hicieron los fichajes que pidió, aún no se ve muy claro a qué aspira realmente el equipo.
Por mucho que Bruno, Amad, Mbeumo o Cunha sean buenos jugadores, la realidad es que no pueden solos y el planteamiento táctico también los tiene que acompañar para poder brillar.
También se debe mencionar la lesión de Matheus Cunha, que tuvo que salir de cambio, y no queda más que esperar el parte médico para saber la gravedad de la lesión. Pero, sin duda, es un pequeño golpe a la moral de los “Mancunian”, ya que había llegado como uno de los grandes fichajes y, aparte, se le entregó el mítico dorsal “10”.
Siendo un aficionado más del buen fútbol, espero que este equipo grande de Inglaterra pueda despertar y volver al lugar que merece, porque así la liga es más entretenida, teniendo a los más grandes compitiendo por todo.
Redacción por: Mahmud Eisa Chnaid Castro


