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Francia se convulsiona entre crisis política y económica: señal de alarma en Europa

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París, 10 de septiembre de 2025 – Francia vive uno de sus momentos más críticos desde la instauración de la V República, inmersa en una espiral de inestabilidad institucional y deterioro económico.

Crisis política: gobiernos que no resisten

El 8 de septiembre, el primer ministro François Bayrou fue destituido por una contundente moción de confianza —con 364 votos en contra y solo 194 a favor— tras intentar imponer una drástica reforma financiera que contemplaba recortes por €44 mil millones, con medidas cuestionadas como eliminar días feriados y congelar pensiones.

Al día siguiente, el presidente Emmanuel Macron nombró a Sébastien Lecornu, de 39 años y exministro de Defensa, como nuevo primer ministro —la cuarta persona en ocupar el cargo en un año— para intentar rescatar la gobernabilidad.

Sin embargo, la fragmentación parlamentaria y la oposición transversal, tanto desde la izquierda como la extrema derecha, complican cualquier intento de consenso.

Protestas masivas: juventud y movilización social

La respuesta ciudadana fue inmediata. Movimiento descentralizado bautizado como “Bloquons Tout!” (“¡Bloqueemos todo!”) convocó manifestaciones el 10 de septiembre que paralizaron carreteras, trenes, escuelas y espacios públicos. Enfrentamientos con la policía, barricadas y hogueras fueron la tónica en ciudades como París, Lyon y Nantes. Al menos 300 personas fueron detenidas, y se desplegaron unos 80,000 agentes de seguridad.

Los manifestantes, en gran parte jóvenes, reclamaban justicia social, igualdad y renuncia de Macron, evocando las movilizaciones de los “chalecos amarillos” pero con renovada energía y transversalidad política.

Economía al límite: deuda, déficit e incertidumbre

En lo económico, Francia enfrenta desequilibrios alarmantes. La deuda pública supera el 114 % del PIB, mientras el déficit cerró 2024 en 5.8 %, muy por encima del límite del 3 % permitido por la UE.

Los mercados reaccionan con nerviosismo: los rendimientos de los bonos franceses a 10 años se dispararon hasta un 3.5 %, incrementando la brecha con los bonos alemanes, reflejo del deterioro de la confianza. Fitch y Moody’s ya han colocado la calificación de deuda en perspectiva negativa, advirtiendo de posibles nuevas rebajas si persiste la parálisis política.

¿Qué está en juego para Francia y el resto de Europa?

La inestabilidad política debilita el liderazgo histórico de Francia en la Unión Europea, mientras Italia gana terreno en la influencia comunitaria. La incapacidad para aprobar un presupuesto viable, sumada al riesgo de una espiral de deuda, puede obligar eventualmente a Francia a buscar apoyo del FMI o de instituciones europeas.

La fractura institucional, la desconfianza social y los desequilibrios económicos trazan un escenario de crisis compleja —en la que Macron y el nuevo primer ministro Lecornu necesitan con urgencia una estrategia de diálogo y consenso para evitar el derrumbe total del sistema político y financiero nacional.

Francia atraviesa una crisis política sin precedentes recientes, con sucesivos gobiernos derrumbados y ausencia de mayorías claras. Los desequilibrios fiscales, el estancamiento económico y una ciudadanía movilizada presionan por soluciones profundas. El país enfrenta un reto mayúsculo: cuidar su estabilidad democrática, restaurar la confianza social y retomar la senda de gobernabilidad antes de que la crisis se vuelva irreversible.

m.e.

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