Sébastien Lecornu, exministro de Defensa, tomó posesión como nuevo primer ministro de Francia el 10 de septiembre de 2025, sucediendo a François Bayrou, quien dimitió luego de perder una moción de confianza en la Asamblea Nacional.
El nombramiento de Lecornu ocurre en un contexto de fuerte malestar ciudadano. Fue recibido con una jornada de movilizaciones bajo el lema “Bloquons tout” (“Bloqueemos todo”), que incluyó bloqueos en carreteras, estaciones de transporte público y otras infraestructuras.
Se reportaron al menos 175,000 participantes en las protestas, más de 470 detenidos en todo el país, y un amplio despliegue policial, llegándose a movilizar unos 80,000 agentes para contener las manifestaciones.
Lecornu ha prometido una “ruptura” con el estilo político anterior, tanto en método como en contenido. En su primer mensaje al asumir, destacó la necesidad de ser “más creativos, menos técnicos” y buscar dialogar con la oposición para recuperar legitimidad política.
Entre los desafíos inmediatos que enfrenta Lecornu están aprobar el presupuesto del año próximo, consolidar el apoyo parlamentario en un contexto fragmentado, y lidiar con la crítica social que acusa al gobierno de Macron de aplicar medidas de austeridad que dañan a los sectores más vulnerables.
La jornada de protestas mostró tanto la magnitud del malestar social como la complejidad del panorama político: mientras algunas ciudades vivieron bloqueos y enfrentamientos con la policía, muchas acciones fueron dispersas e improvisadas, sin liderazgo claro, lo que dificulta anticipar su evolución.


