Elon Musk se dirigió por videoconferencia a una manifestación de extrema derecha en Londres llamada “Unite the Kingdom”, organizada por el activista Tommy Robinson. Durante su intervención, el empresario llamó a la disolución del Parlamento británico y exigió la celebración de nuevas elecciones, asegurando que otras cuatro décadas bajo el mismo esquema serían “demasiado tiempo”.
Musk responsabilizó al gobierno laborista, encabezado por el primer ministro Keir Starmer, de lo que él describió como la “destrucción del Reino Unido”, atribuida a una “migración masiva y descontrolada”, a una burocracia ineficiente y a ataques contra la libertad de expresión. Afirmó además que el gobierno no protege a ciudadanos vulnerables, incluyendo menores, en contextos como violaciones en grupo, y denunció que las autoridades han fallado en su deber de protegerlos.
El mitin congregó una protesta de escala masiva, estimada entre 110,000 y 150,000 personas según cálculos policiales. Las fuerzas de seguridad desplegaron unos 1,600 agentes para controlar tanto la manifestación como las contramanifestaciones antirracistas; se registraron alrededor de 24 arrestos y 26 policías heridos, algunos de gravedad.
En respuesta, el primer ministro Keir Starmer condenó lo que calificó de lenguaje peligroso y retórica incendiaria. Subrayó que el Reino Unido es un país donde “la bandera representa nuestra diversidad y nunca la entregaremos a quienes la usan como símbolo de violencia, miedo y división”. Además, miembros del gobierno lo calificaron de discurso inapropiado y exigieron responsabilidad ante lo que consideran instigación a la violencia.
La controversia se inserta en un contexto más amplio de tensiones políticas en el país, donde Musk ya había sido crítico con el gobierno laborista por su manejo de casos de abuso sexual colectivo, conocidos como grooming gangs, y por lo que considera regulaciones excesivas que afectan la libertad de expresión.


