Donald Trump fue recibido en el Reino Unido con todos los honores de una visita de Estado, en un evento que generó tanto expectación diplomática como divisiones sociales. Durante su estancia, se reunió con la realeza y autoridades británicas, destacando la importancia de la alianza entre ambos países.
“Nuestras naciones han compartido victorias y desafíos a lo largo de la historia, y debemos seguir caminando juntas hacia el futuro”, afirmó en uno de sus discursos.
Mientras los actos oficiales buscaban proyectar unidad, en las calles se registraron masivas protestas, reflejo de la polarización que genera su figura. Aunque algunos lo ven como un socio estratégico indispensable, otros rechazan sus posturas nacionalistas.
La visita dejó en claro que, pese a la controversia, la relación entre Londres y Washington sigue siendo un pilar clave en la política internacional.


