—Desde hace varios meses, Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco, ha estado en el centro de la opinión pública —comentó la periodista para empezar la conversación de esta semana en The Palm de la Ciudad de México—. Las acusaciones en su contra lo sitúan como el presunto líder de la organización criminal conocida como La Barredora, vinculada también al CJNG, y le imputan delitos como extorsión, secuestro y asociación delictuosa.
—Esta semana el caso dio un giro importante —añadió el editorialista—. Bermúdez Requena fue arrestado en Paraguay luego de bastante tiempo como prófugo y extraditado a México para enfrentar la orden de aprehensión en su contra. Ya se encuentra tras las rejas, donde permanecerá mientras enfrenta su juicio.
—La extradición ha provocado muchísimo ruido —intervino la empresaria—. Uno de los focos principales de la polémica es su antigua relación con Adán Augusto López Hernández. Bermúdez Requena fue secretario de Seguridad de Tabasco cuando Adán Augusto era gobernador. Esa cercanía lleva inevitablemente a preguntar cuánto sabía el hoy senador de lo que hacía su exfuncionario.
—Adán Augusto ha negado rotundamente esos vínculos —dijo el analista—. En declaraciones públicas ha insistido en que durante su gobierno en Tabasco nunca recibió información formal sobre las actividades delictivas que ahora se imputan a Bermúdez. Señaló que, si hay responsabilidades, deben esclarecerse, pero que él no tiene nada que temer.
—La oposición, claro, no dejó pasar la oportunidad —señaló el político—. Han usado el caso para criticar al expresidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de que, si Adán Augusto estaba enterado de lo que hacía Bermúdez, AMLO también debía estarlo, dado que el tabasqueño fue su secretario de Gobernación. Aunque las fechas no coinciden exactamente, se ha convertido en un nuevo punto de confrontación política.
—Sí, la realidad es que probar esos nexos con AMLO será muy complicado —continuó la abogada—. No existen reportes verificados de que Bermúdez y López Obrador se hayan reunido, ni de que el expresidente haya recibido información oficial en esos términos. Sin embargo, la percepción política pesa, y la oposición sabe capitalizarla.
—Mientras tanto, Morena ha respaldado públicamente a Adán Augusto, aunque se comenta que ese respaldo no es del todo sólido —apuntó el consultor—. Existen voces internas que ven en este caso una oportunidad para “limpiar” al partido de perfiles que no representan sus valores más proclamados.
—Esa idea de purificación ha cobrado fuerza en Morena —opinó el editorialista—. De hecho, ahora que el partido se encuentra en pleno proceso de afiliación, creó una comisión para evaluar casos particulares de quienes buscan sumarse al movimiento y decidir si sus perfiles realmente aportan o representan un riesgo reputacional. De confirmarse que Adán Augusto conocía las acciones de Bermúdez, esa comisión podría convertirse en una vía para marcar distancia entre el partido y el actual senador.
—Y mientras tanto el daño político puede prolongarse —añadió la empresaria—. No se trata solo de lo que diga Bermúdez, sino también de lo que los medios y la opinión pública puedan encontrar: documentos filtrados, informes de inteligencia, testimonios. Todo ello alimenta la narrativa crítica. Para Adán Augusto, este episodio ha reducido de manera drástica su fortaleza dentro de Morena y, con ello, las aspiraciones que él y sus aliados pudieran tener de cara a las próximas elecciones.
—Esto también pone a prueba la política anticorrupción de Sheinbaum —observó el analista—. La captura, la extradición y el hecho de que Bermúdez esté en prisión pueden enviar el mensaje de que no hay protección política para presuntos criminales vinculados con Morena. Pero si no se garantiza transparencia en la investigación, o si se percibe que algunos salen impunes, la narrativa de impunidad resurgirá con fuerza.
—Lo que sí parece claro es que, pase lo que pase jurídicamente, el caso Bermúdez marcará la credibilidad de quienes gobiernan —reflexionó la periodista—. Si se comprueba que hubo omisiones graves o que quienes estaban en su entorno supieron y no hicieron nada, la confianza social se verá seriamente afectada. A fin de cuentas, estamos hablando de crímenes cometidos durante varios años por un funcionario público respaldado por las instituciones del Estado mexicano. Siendo un presunto delincuente, él era el rostro del combate a la delincuencia en Tabasco.
—Por eso conviene subrayar que los procesos contra Hernán Bermúdez son promovidos por autoridades tabasqueñas. Es el propio Estado mexicano el que busca llevar ante la justicia al exfuncionario, lo cual es una señal de que nadie está por encima de la ley —opinó el político.
—Sin duda, el futuro político de muchos actores estará en juego en los próximos días —concluyó el consultor—. Adán Augusto, Morena, AMLO como figura histórica y la presidencia actual tendrán que responder no solo con declaraciones, sino con resultados. Si la justicia actúa con imparcialidad, este caso puede convertirse en un punto de quiebre; si no, el costo será muy alto.


