Ousmane Dembélé ha construido una candidatura sólida al Balón de Oro gracias a una temporada sobresaliente tanto en lo individual como en lo colectivo, especialmente en su papel con el Paris Saint‑Germain (PSG).
En lo estadístico, su desempeño impresiona: jugó 53 partidos, anotó 35 goles y repartió 16 asistencias en todas las competiciones en la temporada 2024‑2025. Esta cifra engloba actuaciones decisivas también en partidos claves, tanto en Liga como en la Champions League.
En cuanto a los logros colectivos, Dembélé conquistó un palmarés que avala su candidatura: ganó la Ligue 1, la Copa de Francia, la Supercopa de Francia, la Champions League y la Supercopa de Europa. Este conjunto de títulos respalda la percepción de que tuvo un rol fundamental en los éxitos del PSG.
El entrenador Luis Enrique ha sido determinante en su evolución táctica. Bajo su dirección, Dembélé pasó a jugar como un falso “9”, con libertad para moverse por todo el frente de ataque y con responsabilidad también en la recuperación del balón. Este cambio le permitió no solo brillar con goles, sino asumir un liderazgo dentro del equipo.
No obstante, existen factores que podrían pesar en su contra al momento de las votaciones. La competencia es fuerte: jugadores como Lamine Yamal están siendo valorados tanto por su impacto como por su regularidad. También algunos críticos señalan que, aunque ha sido muy brillante, su liderazgo externo al área de juego o su visibilidad mediática no le han dado el mismo protagonismo que otros nominados.
En resumen, Dembélé presenta méritos tangibles para aspirar al Balón de Oro: estadísticas destacadas, capacidad goleadora y de asistencia, títulos importantes y adaptación táctica que lo han convertido en un futbolista más completo. Sin embargo, la decisión final dependerá de cómo los votantes valoren esos elementos frente a los demás candidatos.


