Una adolescente de 14 años, identificada como Paloma Nicole Arellano, murió tras sufrir complicaciones luego de realizarse una cirugía estética de implantes mamarios en una clínica privada de la ciudad de Durango.
El procedimiento fue llevado a cabo el 12 de septiembre por un médico identificado como Víctor N, con el consentimiento de su madre, quien es pareja del facultativo, sin que el padre fuera informado. Al día siguiente, la madre manifestó que la joven había dado positivo a COVID-19 y se trasladaron hacia la sierra en cabañas sin señal telefónica.
Durante la semana siguiente, Paloma Nicole presentó problemas graves: paro cardiorrespiratorio, inflamación cerebral, inducción a coma e intubación. Finalmente falleció. El padre denunció los hechos ante la Fiscalía estatal, señalando como responsables al médico, al hospital y a otros implicados, incluyendo a la madre.
El caso se inscribe en un contexto de clínicas y procedimientos médicos irregulares en México; en los últimos tres años, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha clausurado decenas de establecimientos clandestinos.
Ante los hechos, la familia exige una investigación exhaustiva, que se sancione a los implicados y que se esclarezca cómo se permitió que se realizara un procedimiento de alto riesgo en una menor de edad sin la supervisión adecuada.


