Desde el mes de abril, un grupo de maestros de secundaria en Yucatán no ha percibido el pago correspondiente por las horas adicionales que han trabajado. Tal situación ha generado una protesta frente a las oficinas de la Secretaría de Educación del Estado (SEGEY), con el objetivo de visibilizar una deuda que persiste por más de cinco meses.
Los docentes agrupados en Secundarias Unidas de Yucatán (SECUNY) denuncian que, además del incumplimiento en los pagos, se les han aplicado descuentos indebidos en su nómina, incluso cuando no han recibido las cantidades que les corresponde. En palabras de una de las maestras:
“Nos paramos frente a los alumnos sin saber cómo vamos a darles de comer a nuestros hijos. No estamos pidiendo dinero extra, solo lo que ya trabajamos.”
Una docente relató que algunos colegas llegaron a recibir menos de mil pesos, luego de restarles descuentos fiscales sobre pagos que nunca vieron reflejados. Parte del problema radica en la promesa incumplida por parte de las autoridades educativas. En una mesa de trabajo realizada el 27 de agosto, se acordó que los pagos pendientes se harían efectivos a más tardar el 15 de septiembre mediante una nómina extraordinaria; sin embargo, ese compromiso no fue respetado.
Entre los maestros afectados se encuentran al menos 300 profesionales de la educación, quienes piden no solo el pago inmediato de las horas trabajadas, sino también la reposición de los descuentos y una mayor claridad en los procesos de nómina. Hasta el momento de la movilización, la SEGEY no había emitido un posicionamiento oficial respecto a las exigencias de los docentes.
Este episodio revela una tensión latente entre los compromisos públicos y el derecho laboral del magisterio. Si los acuerdos formales se incumplen, no solo se afecta la economía familiar de quienes educan, sino también la credibilidad institucional. La exigencia de los maestros es clara: que les paguen lo suyo, sin más promesas que se queden en el aire.


