La OTAN ha decidido reforzar su flanco oriental en respuesta a una serie de incursiones aéreas interpretadas como provocaciones rusas, y la alianza ha permitido que periodistas participen en uno de los vuelos de vigilancia de largo alcance.
Durante una misión de ocho horas, un avión E‑3 Sentry despegó desde Geilenkirchen, Alemania, para sobrevolar zonas fronterizas con Rusia y Bielorrusia, monitorear el espacio aéreo aliado y detectar posibles violaciones. La tripulación estaba integrada por miembros del servicio aéreo de varios países de la OTAN, incluidos Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Portugal, España, Rumanía y Turquía. El teniente coronel Stephen Wahnon, de la Fuerza Aérea de EE. UU., afirmó: “Cuando patrullamos estas fronteras, son nuestras fronteras. Por lo tanto, es muy importante para nosotros estar aquí para defenderlas”.
La OTAN ha bautizado esta operación como “Centinela Oriental” (Eastern Sentry). El secretario general, Mark Rutte, declaró que “la operación ‘Centinela Oriental’ aportará flexibilidad y fortaleza a nuestra postura” y dejará claro que la alianza está lista para defender su territorio. Según Rutte, no importa si las violaciones fueron intencionadas o accidentales: “da igual la intención, si es un error o no, fue una acción irresponsable y se sigue estudiando”. Además, el comandante supremo aliado en Europa, el general Alexus G. Grynkewich, señaló que Centinela Oriental implicará defensas aéreas y terrestres integradas, mejor intercambio de inteligencia y una postura más ágil.
Las tensiones que motivan esta reacción no son nuevas. En los últimos días se reportaron incursiones de drones rusos hacia el espacio aéreo de Polonia, lo que obligó a aviones de combate de la OTAN a derribarlos.También existieron detecciones de cazas rusos MiG‑31 sobre territorios bálticos aliados. En uno de esos vuelos de vigilancia, el avión E‑3 monitoreó las proximidades del enclave ruso de Kaliningrado, Bielorrusia y el mar Báltico. Aun cuando algunas aeronaves rusas parecían llevar a cabo vuelos “rutinarios” dentro de su propio espacio aéreo, la OTAN interpreta ciertos movimientos como parte de una escalada sistemática.
La operación de vigilancia contó también con un apoyo crítico: un avión cisterna que reabasteció al E‑3 en pleno vuelo sobre el espacio aéreo polaco. El mayor Jason Sánchez, piloto del E‑3, comentó: “Al principio es muy difícil. Incluso superar el miedo de ‘nos estamos acercando a casi 2,7 o 3 metros de ese avión’”. Según el capitán Jacob Anderson, el equipo denomina “pistas de interés” a aquellas aeronaves que ingresan desde direcciones sospechosas, lo que puede provocar una intervención de los interceptores de la OTAN guiados por el E‑3.
Desde una perspectiva más amplia, esta decisión responde a una creciente percepción de que Rusia ha incrementado sus acciones provocativas. En ese contexto, España se sumó al esfuerzo aportando medios militares: tres cazas Eurofighter, un avión A‑400 y un radar de vigilancia aérea, sin afectar los activos ya desplegados en los países bálticos. Según fuentes del Ministerio de Defensa español, estos medios fortalecerán la operación sin debilitar las misiones existentes.
La apuesta de la OTAN es clara: reforzar su flanco oriental, mejorar su capacidad de disuasión y establecer una vigilancia constante sobre las fronteras más sensibles. Mientras tanto, los aliados buscan coordinarse con mayor rapidez para responder a violaciones futuras y asegurar que “como alianza defensiva, siempre estemos preparados para defender”.


