Un sismo de magnitud 6.9 sacudió la isla de Cebú, en Filipinas, dejando un saldo trágico de al menos 72 personas muertas, cerca de 294 heridas y miles de desplazados, según los reportes oficiales de los equipos de rescate.
La madrugada del martes, el epicentro del movimiento fue localizado cerca de la ciudad de Bogo, una zona costera densamente poblada. Allí, un hotel colapsó y sus escombros atraparon a una mujer y su hijo, cuyos cuerpos fueron recuperados por los rescatistas horas más tarde. Otra mujer fue encontrada sin vida al amanecer en otro punto afectado.
Entre las comunidades más afectadas, se registraron alrededor de 600 viviendas con daños severos. Muchos residentes prefirieron dormir en la calle por temor a réplicas, las cuales suman cientos desde el movimiento principal. El gobierno reportó que unos 20 mil habitantes huyeron de sus hogares ante el colapso parcial del sistema de servicios básicos, entre ellos electricidad y agua potable.
La gobernadora de Cebú, Pamela Baricuatro, hizo un llamado urgente a la población nacional e internacional para responder con ayuda humanitaria, como agua, alimentos, refugio temporal y apoyo logístico para la distribución de insumos. El presidente filipino, Ferdinand Marcos, viajó al sitio para supervisar personalmente las labores de emergencia.
Las autoridades informaron que todos los reportados como desaparecidos hasta el momento ya han sido localizados, lo cual sugiere que, si bien el balance es devastador, las labores de búsqueda han dado resultados.
El desastre reaviva la vulnerabilidad de Filipinas frente a eventos sísmicos, dado que el archipiélago se sitúa en el llamado “Cinturón de Fuego” del Pacífico, zona propensa a terremotos y actividad volcánica. La magnitud del daño real aún podría aumentar conforme avance el día, según autoridades locales que advierten que muchas estructuras aún permanecen inestables.


