Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que el 28 de septiembre de 2025, aproximadamente a las 12:30 horas, ocurrió un “escurrimiento de aguas oleosas” en la plataforma E-Ku-A1, situada en la Sonda de Campeche. En el informe oficial se precisa que el origen fue un “poro” localizado en un ducto secundario, y que el incidente fue controlado alrededor de las 16:00 horas mediante la instalación de una grapa en el punto afectado.
La organización detalla que, tras el descubrimiento del escurrimiento, se activó de inmediato el Plan Interno de Respuesta a Emergencias, con labores dirigidas a contener la fuga. Al término de estas acciones, la situación fue declarada bajo control. Pemex subrayó que no se registraron personas lesionadas y que las operaciones en la plataforma continúan con normalidad.
Testimonios internos de los trabajadores de la instalación señalan que, según su percepción, se trató de una “emanación de aceite crudo” o fuga de hidrocarburos en el ducto. Frente a ello, voces como la de Jacqueline May Díaz, vocera de la organización Desarrollo y Medio Ambiente, criticaron que Pemex calificara el evento como un mero “escurrimiento” y no explicara las causas subyacentes que lo provocaron.
En un análisis más crítico, Mirna Guadalupe Hernández Torres, representante de la agrupación Por la Defensa de Pemex, señaló que casos como este reflejan una carencia de inversión en mantenimiento preventivo. Según su criterio, el escape pudo deberse a una fractura en el ducto de 24 pulgadas o a fallas en las juntas y válvulas. Advirtió que la falta de atención constante convierte instalaciones clave de Pemex en “polvorines”, al incrementar el riesgo de incidentes con consecuencias ambientales o humanas graves.
El incidente se suma a una serie de eventos previos en instalaciones marinas de la región, lo que reaviva el debate sobre la seguridad operativa y los mecanismos de prevención en el sector petrolero nacional.


