El papa León XIV ha lanzado una crítica enérgica contra las desigualdades y las injusticias que observa en el mundo contemporáneo, al presentar su primera exhortación apostólica, titulada Dilexi te (Te he amado). En dicho documento, recrimina lo que llama “la dictadura de una economía que mata” y convoca a la Iglesia y a los creyentes a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento humano.
En Dilexi te, el pontífice advierte que “los numerosos rostros de la pobreza” no pueden ser ignorados y reafirma que “la dignidad de cada persona humana debe ser respetada ahora, no mañana”. A lo largo de sus ciento veintiún puntos, León XIV subraya que los mecanismos económicos actuales han favorecido el crecimiento, pero “no así para el desarrollo humano integral”, lo que ha generado “nuevas pobrezas” pese a los avances en riqueza global.
El pontificado de León XIV asume este documento como continuidad del legado de Francisco. Él mismo señala que “este proyecto… compartirlo al comienzo de mi pontificado” representa su compromiso con la cercanía hacia los más desfavorecidos. En su visión, la Iglesia está llamada a escuchar el “grito del pobre”, pues ese clamor revela “el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo”.
Una parte destacada de la exhortación aborda la función social de la propiedad: León XIV recuerda que “los bienes creados deben llegar a todos” y que la propiedad “no debe aprovechar solo al dueño, sino también a los demás”. Advierte que cuando se descuida esta dimensión social, la propiedad privada puede transformarse en fuente de injusticia, ambición y desigualdad.
El documento también critica lo que considera una cultura de descarte: numerosas élites, sostiene el pontífice, viven “en una burbuja muy confortable” mientras millones enfrentan condiciones indignas. “Esa cultura descarta a los demás sin advertirlo siquiera”, denuncia León XIV. Lamenta además que se interpreten datos estadísticos de forma que se minimice la gravedad de la pobreza real: “cuando dicen que el mundo moderno redujo la pobreza, lo hacen midiéndola con criterios de otras épocas no comparables con la realidad actual”, afirma.
En cuestiones migratorias, el papa ha manifestado una postura condenatoria frente a políticas que considera “inhumanas”. En un comentario previo, dijo:
“Y quien dice estar en contra del aborto pero a favor del trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos, no sé si eso es pro vida”.
Esa crítica muestra que León XIV no rehuye pronunciarse sobre temas sociopolíticos amplios donde están en juego los derechos humanos y la dignidad.
La publicación de Dilexi te fue acompañada por una carta dirigida a los cerca de 5 000 obispos alrededor del mundo, en la que el papa les pide asumir la exhortación como un instrumento para servir a los pobres y acercarlos a Cristo. El documento fue presentado ante los medios por los cardenales Michael Czerny y Konrad Krajewski, quienes desde sus roles dentro del Vaticano afirmaron que este texto podría incomodar a sectores más conservadores, pero que “si es el Evangelio… tenemos que acusar a Jesús” en alusión a posibles críticas.
Con Dilexi te, León XIV da señales de que su papado aspira a poner especial atención en los pobres, los migrantes y los excluidos, proponiendo una economía y una sociedad que reconozcan de modo urgente la dignidad de cada persona. Si bien algunas de sus propuestas implican retos en el ámbito institucional y político, el mensaje central es inequívoco: la fe cristiana exige acción concreta ante la injusticia y no puede contentarse con discursos asistenciales.


