La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) denunció que esta noche un grupo de aproximadamente treinta personas encapuchadas intentó ocupar por la fuerza sus instalaciones, en un hecho que ha generado alarma en la comunidad universitaria.
En un comunicado oficial, la facultad detalló que dichos individuos irrumpieron con violencia, negándose a dialogar, lo que motivó su retiro posterior. Se reportó que al menos 15 de esas personas podrían pertenecer a la comunidad estudiantil, pero la mayoría eran ajenas al plantel.
El incidente ocurrió alrededor de las siete de la noche, cuando el grupo intentó tomar el edificio. Las autoridades universitarias y de la propia facultad establecieron de inmediato un protocolo de seguridad, evaluaron los daños al patrimonio y procedieron al retiro controlado de los encapuchados.
En ese contexto, la facultad reafirmó que las clases seguirán impartiéndose en modalidad en línea, tal como se pactó previamente con el estudiantado durante mesas de diálogo, y lo ratificó el Consejo Técnico. Cualquier modificación al acuerdo académico o a las condiciones del retorno deberá hacerse de forma colegiada, sin recurrir a la violencia ni al uso de la fuerza.
La institución rechazó categóricamente el uso de la violencia como vía para las reivindicaciones estudiantiles y resaltó que su puerta permanece abierta al diálogo como mecanismo legítimo de resolución de conflictos.
Este episodio se suma a un escenario de conflicto académico vigente en la UNAM, donde múltiples planteles se enfrentan a paros, demandas estudiantiles y negociaciones difíciles. En ese sentido, la Facultad de Medicina se ha comprometido a entregar respuestas puntuales al pliego petitorio recibido recientemente, pero subrayó que su actuación debe respetar los canales institucionales y evitar actos que vulneren el edificio mismo o el trabajo docente y estudiantil.
La amenaza de inestabilidad en Ciudad Universitaria trasciende el simple bloqueo de aulas. La irrupción de actores externos, la fragmentación interna entre quienes apoyan acciones radicales y quienes apostaron por la vía consensuada, así como el desgaste de la interlocución institucional, colocan sobre la mesa la urgencia de mecanismos claros para evitar que escenarios como este se repitan y para preservar la seguridad y el normal funcionamiento académico.


