En la tarde del lunes 20 de octubre de 2025, la ciudad de Ciudad de México se convirtió en un pasaje de terror cuando miles de personas se sumaron a un evento festivo disfrazadas de zombis que recorrieron las calles principales. El desfile, que se enmarca dentro de las celebraciones previas a Día de Muertos, tuvo lugar sobre avenidas emblemáticas y reunió a familias enteras, según reportes de diversos medios.
Los participantes adoptaron caracterizaciones de muertos vivientes —maquillaje pálido, ropas desgarradas, gestos y actitudes inquietantes— para recrear una atmósfera de “marcha zombi”, una modalidad lúdica que se ha vuelto habitual en varias ciudades del mundo. El desfile se desplazó por el centro de la capital, pasando por la calle 5 de Mayo, el Eje Central, la avenida Juárez y hasta llegar al Ángel de la Independencia, según información de prensa.
El ambiente mezcló elementos de festividad, teatro callejero y celebración cultural. Aunque la apariencia terrorífica de los participantes evocaba escenarios cinematográficos, la convocatoria era esencialmente recreativa. Un video compartido por la cuenta de CNN en Español en la red social X indicaba: “Los ‘zombis’ invaden las calles de la Ciudad de México”.
El desfile de zombis se suma a la renovación de las tradiciones del Día de Muertos en la capital mexicana, incorporando estética de terror y participación masiva en espacios urbanos públicos. Aunque no se especificó una cifra oficial de asistentes, los medios reportaron “miles” de personas disfrazadas que convirtieron el centro histórico en un espectáculo visual de muertos vivientes al atardecer.
Esta manifestación social y cultural —que no tiene carácter de protesta ni reivindicación visible— anuncia que los festejos de Día de Muertos en la ciudad de México están evolucionando hacia una experiencia más participativa, performativa y abierta al público general. En palabras de uno de los reportes: “Familias enteras participaron disfrazadas en la marcha zombie que se ha convertido en una de las nuevas tradiciones de la temporada”.
En conclusión, la Ciudad de México vivió una tarde en la que la frontera entre la vida y la muerte se volvió festiva, mientras miles de zombis urbanos caminaron sus calles en una celebración del terror sustentada en la alegría, la creatividad y el reinterpretar de tradiciones culturales.


