La noche del sábado 25 de octubre de 2025, durante los festejos de bienvenida (“homecoming”) de la Lincoln University en Pensilvania, Estados Unidos, se desató un tiroteo que dejó como resultado una persona muerta y seis heridas.
Según las autoridades del condado de Chester, el fuego se inició alrededor de las 21:30 h en el exterior del edificio denominado International Cultural Center, donde había congregadas personas tras un partido de fútbol americano. El fallecido fue identificado como Jujuan Jeffers, de 25 años, residente de Wilmington (Delaware), quien recibió un disparo en la cabeza poco antes de la medianoche. Las seis personas heridas, con edades entre 20 y 25 años, se encuentran estables y se espera que sobrevivan.
Durante la conferencia de prensa, el fiscal del distrito Christopher de Barrena‑Sarobe describió el suceso como “una noche devastadora” que se tornó caótica al ver “gente huyendo en todas direcciones”. Además, indicó que existe “una fuerte creencia” de que pudo haber más de un tirador, aunque no se considera que haya sido un ataque planificado.
Una persona, Zecqueous Morgan‑Thompson, de Wilmington, fue detenida y acusada de portar un arma oculta sin licencia. Sin embargo, no se ha confirmado que su arma haya sido utilizada en el tiroteo. Se encuentra en prisión con una fianza de 25 000 dólares. Las investigaciones continúan, con apoyo de la Federal Bureau of Investigation y la policía estatal y local.
La universidad, que es una institución histórica destinada a comunidades afroestadounidenses (HBCU, por sus siglas en inglés), suspendió clases el lunes siguiente y ofreció servicios de apoyo a los estudiantes. En un comunicado, su director de seguridad, Marc Partee, manifestó: “Si hubiera otra palabra para describir esto que fuera más impactante, la usaría. Pero devastados es un comienzo”.
Por su parte, el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, aseguró que su administración ofrece “todo el apoyo” necesario a la institución y manifestó que el fin de semana “debió emplearse para celebrar el legado de nuestra primera universidad HBCU, no para recomponer los pedazos tras un tiroteo”.
Este incidente se suma a la preocupante frecuencia de episodios de violencia armada en campus universitarios estadounidenses, y plantea nuevamente interrogantes sobre medidas de seguridad, acceso a armas y protocolos de protección en entornos educativos.


