El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró que su país se reserva el derecho de decidir qué fuerzas internacionales serán aceptables para participar en un contingente destinado a estabilizar la franja de Gaza. En sus palabras, «Hemos dejado claro que Israel determinará qué fuerzas son inaceptables para nosotros. Así es como operamos y seguiremos operando, y así también lo ha aceptado Estados Unidos».
La declaración se produjo en el contexto de negociaciones impulsadas por los Estados Unidos para desplegar una fuerza multinacional en la zona tras un alto el fuego entre Israel y Hamas. Si bien Washington descartó enviar tropas estadounidenses, se encuentra en conversaciones con países como Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Catar, Turquía y Azerbaiyán. Israel, no obstante, manifestó su oposición a que Turquía participe en esa fuerza, por lo que su autorización está condicionada al país –y al tipo de contingente– que se desplegaría.
Netanyahu enfatizó que Israel mantiene el control de su seguridad nacional y que no requiere aprobación externa para tomar decisiones militares “cuando lo consideremos necesario”. Esta postura refleja que, aunque Estados Unidos aprueba su participación en el esquema internacional, la aceptación final de los integrantes de la fuerza multinacional la tendrá Israel.
El plan surge en un momento clave tras los intensos combates en Gaza, la liberación parcial de rehenes israelíes y la devastación de infraestructuras en la zona. La determinación de Israel marca un paso significativo en las negociaciones internacionales para estabilizar la franja, pero también evidencia la complejidad de formar una fuerza aceptada por todas las partes involucradas.


