Un hombre de 65 años fue ejecutado por el estado de Florida tras haber sido condenado por la violación y el homicidio de su vecina en 1998.
El convicto fue declarado culpable de esos cargos y logró agotar las apelaciones correspondientes antes de que se cumpliera la sentencia.
La ejecución se produjo mediante inyección letal, y con este caso Florida alcanzó su décimo quinta ejecución del año, lo que constituye un récord para ese estado.
El crimen, ocurrido en 1998, estremeció a la comunidad: la víctima era la vecina del condenado, lo que incrementó el impacto del suceso en el vecindario.
Las autoridades de Florida sostuvieron que la pena capital era una respuesta a un delito grave que causó gran conmoción social y que, tras tantas apelaciones, se consideró que la justicia había seguido su curso.
Este caso reaviva el debate sobre la pena de muerte en los Estados Unidos, donde algunos estados han detenido las ejecuciones mientras otros, como Florida, las mantienen activas, especialmente en delitos catalogados como graves.
En suma, la ejecución pone fin legalmente a un proceso penal que duró más de dos décadas, desde los hechos hasta la aplicación de la sanción máxima, y plantea preguntas sobre la eficacia, la equidad y las implicaciones sociales de la pena de muerte en el país.
Florida ejecuta a condenado por violación y homicidio de su vecina en 1998


