El viernes 1 de noviembre de 2025, el municipio de Uruapan, en el estado de Michoacán, fue escenario del asesinato del alcalde independiente Carlos Manzo, quien fue atacado a tiros mientras participaba en una ceremonia pública con motivo del Día de Muertos.
Autoridades de seguridad informaron que, a pesar de que Manzo contaba con protección desde diciembre de 2024, con un refuerzo asignado a partir de mayo, los agresores aprovecharon que el alcalde participaba en un evento multitudinario para emboscarlo. Uno de los atacantes fue abatido en el lugar, y dos más fueron detenidos.
La agresión se ha vinculado por fuentes oficiales y periodísticas con la actividad del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la región. Según informaciones, el asesinato pudo ser una represalia tras la captura en agosto pasado del presunto líder local del grupo criminal.
La muerte de Manzo se produce en un escenario de creciente violencia contra autoridades municipales en Michoacán: es el tercero en lo que va del año en esta entidad.
Las reacciones no se hicieron esperar: en la capital del estado, Morelia, ocurrieron manifestaciones en las que ciudadanos atentaron contra edificios gubernamentales, lanzaron consignas como “¡Manzo no murió, lo mató el Estado!” y encendieron velas en honor del alcalde. Por su parte, los gobiernos federal y estatal condenaron el ataque y anunciaron investigaciones conjuntas.
El crimen abre un nuevo episodio en la crisis de seguridad que atraviesa la región, donde el control del narcotráfico sobre territorios y el poder político local concentran una presión cada vez mayor sobre las autoridades.


