La conductora y periodista Carmen Aristegui cuestionó públicamente el recién anunciado Plan Michoacán para la Paz y la Justicia, señalando que “no es más que una copia del que en su momento quiso realizar Enrique Peña Nieto”, lo cual abriría un espacio de escepticismo en torno a la viabilidad de la estrategia.
En su análisis, Aristegui enfatizó que la iniciativa replicaría modelos que ya fueron implementados anteriormente sin lograr frenar los niveles de violencia en la entidad michoacana, lo que genera dudas sobre su capacidad de éxito.
El plan había sido presentado como una ofensiva de seguridad para el estado de Michoacán, con un despliegue de miles de elementos federales, incluidos miembros del Ejército mexicano, la Guardia Nacional y la Marina Armada de México.
Aristegui criticó además que la estrategia no incorpora elementos novedosos sustanciales frente a las versiones anteriores y alertó sobre las consecuencias de repetir un enfoque que ya demostró debilidades: “no es la primera vez que se usa este guión”, señaló.
El contexto en que se implementa el plan incluye un ambiente de alta violencia y presión sobre las instancias de seguridad estatales y federales, lo que contribuye a que la expectativa pública sobre la iniciativa sea alta, pero también acompañada de escepticismo.
En este sentido, la periodista invitó a analizar con atención los resultados que se obtendrán, recordando que “lo que no cambia, difícilmente mejora”. Así, el foco de la crítica recae en la posibilidad de que la estrategia se erija más como un anuncio simbólico que como una solución estructural.
El anuncio del plan generó reacciones diversas en la opinión pública y en los círculos de seguridad, pero la voz de Aristegui refuerza la vigilancia ciudadana sobre su implementación y los compromisos del gobierno para que no quede en apenas un esfuerzo mediático.


