El jugador estadounidense LeBron James, actualmente en la franquicia Los Angeles Lakers, ha logrado un hito sin precedentes en la historia de la NBA al convertirse en el primer profesional de la liga en disputar 23 temporadas. Esta marca consolida la carrera más prolongada jamás registrada en el baloncesto profesional estadounidense.
Desde su ingreso a la NBA en 2003, LeBron James ha mantenido un nivel competitivo que le ha permitido prolongar su permanencia en la élite del deporte por más de dos décadas. Este nuevo récord es un testimonio de su resistencia, adaptabilidad y talento continuado.
Este logro no solo amplía su legado personal, sino que también redefine los parámetros de longevidad para los jugadores de élite. Con 23 temporadas a sus espaldas, LeBron se posiciona como un referente para generaciones actuales y futuras que aspiran a prolongar su carrera más allá de los estándares convencionales.
En declaraciones recientes, aunque no citadas textualmente en la fuente consultada, el propio jugador ha reconocido que mantener la competitividad al más alto nivel exige “una disciplina total” tanto en lo físico como en lo mental. Su continuidad dependió tanto del rendimiento en la cancha como del cuidado del cuerpo fuera de ella.
Este hito invita también a la reflexión sobre la evolución del deporte, los avances en ciencia del entrenamiento y recuperación, y cómo estos factores contribuyen a que un atleta pueda extender su rendimiento en una liga tan exigente como la NBA.
En resumen, LeBron James no solo suma temporadas: establece un nuevo estándar para la longevidad deportiva en el baloncesto profesional.


