El papa León XIV arribó al Líbano con un claro mensaje de paz y esperanza, en un momento de gran tensión regional. A su llegada, instó a los ciudadanos del país a mantenerse en su tierra con la convicción de reconstruir un futuro bajo la reconciliación y la solidaridad.
Durante el recorrido que iniciará formalmente en Beirut, el Pontífice afirmó a los libaneses que “queda el arduo camino de la reconciliación”, recordando que las divisiones internas requieren de esfuerzos para sanar “heridas personales y colectivas” — heridas que, advirtió, podrían persistir por generaciones si no se actúa.
Además, el papa recibió una cálida acogida popular: miles de personas, entre ellas muchos jóvenes y niños, se congregaron a lo largo del trayecto entre el aeropuerto y el palacio presidencial, ondeando banderas vaticanas y libanesas en un ambiente festivo, a pesar de la lluvia.
En cuanto al conflicto regional, León XIV reafirmó la postura de la Santa Sede respecto a la necesidad de una solución de dos Estados para la paz entre israelíes y palestinos, y exhortó a que Líbano adopte un papel de pacificador y mediador.
Este viaje marca el primer periplo internacional del pontificado de León XIV, quien había iniciado su trayecto en Turquía con un llamado a la unidad entre cristianos católicos y ortodoxos, celebrando el 1.700.º aniversario del Concilio de Nicea.
Con su presencia, el papa pretende enviar un mensaje claro de solidaridad y acompañamiento a un país golpeado por crisis económicas, tensiones sectarias y los efectos colaterales de la guerra regional. Su llamado a la paz busca encender una nueva esperanza entre los libaneses.


