Rusia anunció la captura total de Pokrovsk, en el este de Ucrania, una ciudad que hasta ahora funcionaba como un importante centro logístico para las fuerzas ucranianas. El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que esta conquista representa una “dirección importante” y afirmó que ayudará a cumplir los objetivos planteados al inicio de lo que Moscú denomina su “operación militar especial”.
El anuncio llega tras varios meses de combates intensos: Pokrovsk había sido objeto de una ofensiva sostenida desde mediados de 2024, debido a su relevancia como nudo de suministro y tránsito de tropas en la región de Donetsk. Sin embargo, pese al comunicado ruso, las autoridades ucranianas rechazaron que la ciudad haya caído por completo: aseguraron que “fierzas siguen combatiendo” y que Ucrania todavía conserva el control de su sector norte.
El eventual dominio ruso sobre Pokrovsk podría ofrecer a Moscú una plataforma para avanzar hacia ciudades aún bajo control ucraniano, como Kramatorsk y Sloviansk, sumando terreno clave en Donetsk. Además, algunos analistas opinan que este avance podría fortalecer la posición negociadora de Rusia en eventuales conversaciones de paz, en medio de esfuerzos diplomáticos encabezados por Estados Unidos.
La caída de Pokrovsk —si se consolida— marca uno de los mayores logros territoriales rusos en el conflicto desde la toma de otra ciudad clave en 2024. No obstante, la pugna por su control revela que el conflicto continúa siendo altamente disputado, con consecuencias directas sobre la logística militar, el equilibrio estratégico y el futuro de las negociaciones de paz.


