De todas las palabras que se iban a escribir aquella era la primera. Y estaba en verdad muy contenta. Como era culta, la cultura lo es todo, y leía mucho la palabra sabía muy bien que las primeras de grandes obras literarias, en sí mismas, no eran grandes ni dotadas de gran importancia.
Y, sin embargo, ahí estaban, con las demás, formando Cien años de soledad y El Quijote y La colmena.. y engrandeciendo la vida.
Ella era un verbo. Uno redondo, sólido, real y compacto. Torear. Aquel cuento en defensa del toreo comenzaba con ella. Y después se narraría sobre las luces de un vestido grana y oro, sobre un cartel muy elegante, sobre un mago en el albero. Pero todo empezaba con torear…
Aquella palabra era muy importante: casi siempre las primeras palabras lo son. Los padres siempre recuerdan la primera palabra de un hijo..
Dedicado al toreo
A los que defienden el toreo
A los libros mencionados, a los libros, y a la gente que compra libros. Sin miedo: no muerden!
A mi mago
A Luis
A Marta, Pablo, Lourdes.. por sus notas fabulosas..
A las palabras. La palabra es todo


