Funcionarios del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han intensificado esfuerzos para persuadir tanto a legisladores como a los principales ejecutivos de las grandes petroleras estadounidenses sobre un plan estratégico relacionado con la industria petrolera de Venezuela. Estas acciones ocurren en medio de una política exterior marcada por la reciente intervención militar en Venezuela y el control de recursos energéticos estratégicos.
Fuentes oficiales estadounidenses han confirmado que en los próximos días se celebrarán reuniones entre altos funcionarios del gobierno y líderes del sector energético para analizar opciones de colaboración y posibles inversiones destinadas a recuperar la producción petrolera venezolana. Estas conversaciones están programadas, según reportes internacionales, para llevarse a cabo en la Casa Blanca antes de finalizar la semana laboral.
La iniciativa forma parte de un esfuerzo mayor que incluye tanto a autoridades de la administración Trump como a legisladores del Congreso. Funcionarios han señalado que el objetivo principal es reactivar sectores estratégicos de la economía venezolana para beneficio de Estados Unidos y de socios empresariales estadounidenses, aunque ha surgido escepticismo en algunos sectores del poder legislativo sobre la viabilidad y las implicaciones de dicho plan.
La administración estadounidense ha subrayado que busca “acceso” a los recursos energéticos venezolanos que se encuentran actualmente retenidos debido a sanciones y a la situación política en ese país. En declaraciones oficiales, se ha informado que las autoridades interinas venezolanas han acordado liberar petróleo de existencias almacenadas, y que ese crudo “llegará muy pronto” a territorio estadounidense para su comercialización.
Durante una rueda de prensa, un alto funcionario declaró que existe un proceso de “participación del sector privado” que incluye a las grandes petroleras para identificar oportunidades de inversión en la reconstrucción de la infraestructura energética venezolana. En esa misma intervención se recordó que el secretario de Energía se encuentra en contacto con ejecutivos de la industria para definir detalles de las posibles inversiones.
De manera paralela, la administración Trump ha defendido el enfoque adoptado en Venezuela y ha insistido en que la recuperación de la producción petrolera puede traer beneficios económicos tanto para las empresas estadounidenses como para la población venezolana, con base en acuerdos comerciales que se están negociando. Sin embargo, algunos sectores de la industria petrolera han expresado cautela respecto a la incertidumbre política en Venezuela y a los desafíos que implicaría reinvertir en un país cuya infraestructura energética ha enfrentado años de deterioro.


